Cuando la Unión Europea dejó claro que a partir del 18 de febrero de 2027 todos los smartphones vendidos en Europa deberían llevar una batería accesible por el usuario, la teoría más extendida fue que los grandes fabricantes buscarían la vía fácil.
La propia normativa incluye una derogación que permite evitar el rediseño completo si el dispositivo tiene IP67 o superior y su batería aguanta 1.000 ciclos al 80 % de capacidad, algo que los Galaxy S de gama alta ya cumplen. Samsung podría haber usado esa puerta y no cambiar prácticamente nada.
Pero el análisis de un conjunto de patentes registradas y actualizadas recientemente por Samsung en bases de datos públicas como Espacenet dibuja un escenario diferente. En lugar de acogerse a la derogación, los laboratorios de Samsung parecen estar trabajando en una solución técnica real.
Conviene señalar desde el principio que estamos hablando de patentes, no de producto confirmado. Una patente registrada no implica que vaya a llegar al mercado, y Samsung presenta regularmente tecnologías que nunca se materializan en hardware comercial. Pero la combinación y la fecha de actualización de estas patentes es lo suficientemente coherente como para merecer atención.
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El fin de las bolsas de aluminio: carcasas de acero inoxidable
La primera patente relevante apunta a un cambio en el material de la propia batería. Samsung estaría pasando de las bolsas de aluminio que usa actualmente, el formato de batería de bolsa o pouch cell, a carcasas de acero inoxidable, lo que en las patentes se describe como diseño SUS CAN.
El razonamiento técnico tiene sentido. Las bolsas de aluminio son lo suficientemente flexibles como para encajarse en los espacios ajustados de un smartphone, pero son frágiles para el manejo frecuente por un usuario no especializado.
Si la batería va a ser algo que el usuario saca y mete, necesita una carcasa que resista ser agarrada, transportada y colocada sin que haya riesgo de perforación o deformación. El acero inoxidable proporciona esa rigidez estructural a costa de un peso algo mayor, pero resuelve el problema de durabilidad para el uso repetido.
El sistema de cartucho: una puerta que deja salir la batería sin que se atasque
La patente más llamativa, y probablemente la más relevante para entender el diseño del posible Galaxy S27, describe un exoesqueleto articulado con un cuerpo móvil, que en términos más directos sería una jaula protectora de la batería con una puerta que permite extraerla deslizándola hacia fuera.
El sistema está diseñado específicamente para evitar uno de los problemas que históricamente han hecho difícil el acceso a la batería en smartphones premium: el swelling.
Cuando una batería se hincha con el uso, puede quedar atrapada dentro del chasis aunque teóricamente sea extraíble. El exoesqueleto articulado actuaría como guía y protección, garantizando que la batería siempre pueda salir sin quedar encajada, aunque haya sufrido deformación parcial por el uso.
Conectores en lugar de soldaduras: el cambio que hace posible la desconexión
Uno de los problemas técnicos más complejos de una batería extraíble es la conexión eléctrica. En el diseño actual, la batería está conectada a la placa base mediante cables soldados directamente, lo que hace que extraerla implique cortar o desenchufar esa conexión de forma que no siempre es reversible sin herramientas especializadas.
Las patentes de Samsung apuntan a sustituir ese sistema por conectores FPC, circuitos flexibles de impresión, que permiten que la batería se encaje en el rail de alimentación de la placa base como si fuera un módulo con conector reutilizable. El resultado sería un sistema donde la batería se desconecta y se reconecta como si fuera un conector USB: sin soldar, sin pegar, sin herramientas especiales.
La solución al IP68: doble sellado con bisagra y juntas
El obstáculo que más se ha invocado para argumentar que las baterías extraíbles son incompatibles con los smartphones premium es la resistencia al agua. Un teléfono con una apertura para la batería parece difícilmente compatible con la certificación IP68 que garantiza la resistencia a la inmersión.
La patente de carcasas articuladas con cierre hermético propone una solución de doble sellado: la batería está encerrada dentro de su propio módulo sellado antes de entrar en el teléfono, y ese módulo a su vez encaja en el chasis mediante una bisagra que incorpora juntas de goma.
El resultado sería un sistema donde la apertura de la batería no compromete directamente el sellado interior del dispositivo, porque hay dos capas de protección entre el exterior y los componentes sensibles.
Que Samsung haya registrado y actualizado estas patentes en bases de datos públicas es un indicador real de la dirección de su I+D. Pero una patente no es un anuncio de producto. Samsung podría usar partes de este conjunto técnico, todas o ninguna, en los Galaxy que lleguen al mercado en 2027. Y la fecha límite de la normativa europea es el 18 de febrero de ese año, lo que encaja con el calendario del Galaxy S27.
Lo que sí muestra este conjunto de patentes, tomado en su totalidad, es que Samsung lleva tiempo trabajando en una solución técnica que va más allá de buscar la derogación legal.
Imágenes | Manuel Naranjo / Dall-E con edición
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