Los operadores locales se enfrentan a Digi por ofrecer fibra a un precio que les resulta imposible igualar

  • Centenares de operadores locales solicitan a la CNMC que vigile a Digi por incurrir en 'precios predatorios'

  • Demostrarlo no va a ser fácil

Pequeños operadores locales exigen investigar a Digi por precios abusivos
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plokiko

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¿Es posible ofrecer fibra óptica a 10 euros al mes con 500 Mbps y que el negocio siga siendo rentable? Esta es la pregunta que está en el centro de una de las disputas más importantes del sector de las telecomunicaciones en España, y que va mucho más allá de una simple guerra de precios. 

Lo que está en juego es la supervivencia de cientos de operadores locales, pequeñas empresas que dan servicio en pueblos y zonas rurales, frente al gigante rumano Digi, que se ha convertido en el principal motor de crecimiento del mercado.

El desafío es claro: las ofertas ultracompetitivas de Digi han redefinido el concepto de "bajo coste", llevando los precios a un nivel que para muchos, resulta inasumible. La cuestión no es solo quién ofrece el mejor precio al cliente, sino si esa estrategia comercial se sustenta en prácticas leales o si, por el contrario, cruza la línea de los precios predatorios, una conducta prohibida que podría expulsar del mercado a la competencia más pequeña. El veredicto final recaerá en la CNMC y la tarea no será sencilla.

El ultra bajo coste bajo la lupa: ¿Oferta imbatible o práctica desleal?

Comisión Nacional del Mercado y la Competencia

Un nutrido grupo de operadoras locales, agrupadas bajo la asociación Acutelan, ha solicitado formalmente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que investigue las políticas comerciales de Digi. La acusación central es que las tarifas del operador rumano impiden a un competidor alternativo eficiente replicar la oferta de forma económicamente rentable, si se tienen en cuenta los costes de despliegue y mantenimiento de una red de fibra propia.

Estas operadoras argumentan que la existencia de tarifas de fibra de 10 euros/mes no se sostiene con los costes reales. Si un operador debe invertir en infraestructura y ofrecer un servicio de calidad, dicen, no puede igualar ese precio sin incurrir en pérdidas, lo que en el largo plazo equivale a una expulsión gradual del mercado.

Lo que la CNMC debe dilucidar es si Digi está incurriendo en un caso de precios predatorios. Esta es una conducta tipificada en la Ley de Defensa de la Competencia que ocurre cuando una empresa con una posición fuerte vende sus servicios por debajo de sus costes con el objetivo de eliminar a la competencia, para después, presumiblemente, subir los precios. El problema reside en la dificultad para demostrar el coste real de la prestación de un servicio, especialmente en una empresa con una estructura de costes e inversiones propia como Digi.

La tesis de Digi: inversión a largo plazo y "cherry picking" estratégico

Despliegue de fibra

La clave de la estrategia de Digi radica en dos pilares:

Proyecto Industrial a Largo Plazo: Han invertido más de 1.500 millones de euros en España para el despliegue de su propia red de fibra (Fibra Smart). Una inversión tan masiva permite, en teoría, optimizar los costes unitarios a largo plazo, dando margen para ofrecer precios bajos de manera sostenible.

Despliegue de 'Cherry Picking'. Esta práctica, que se traduce literalmente como "selección de cerezas", significa que Digi elige de forma estratégica dónde desplegar su propia red. En lugar de cubrir todas las zonas, priorizan aquellas donde la demanda les garantizan una alta captación de clientes y un rápido retorno de la inversión. Al evitar zonas poco rentables, mantienen sus costes de operación más bajos que los de competidores con una cobertura más universal.

Lo curioso es que la fuerte competencia de precios ha provocado un fenómeno de concentración del mercado, tal y como detalla Expansión. En el primer trimestre de 2025, los cuatro principales operadores (Telefónica, Masorange, Vodafone y Digi) alcanzaron una cuota de ingresos minoristas conjunta del 84,3%, una subida de 2,5 puntos en tan solo un trimestre. Esto evidencia que, mientras los grandes crecen, la cuota del resto de operadores alternativos se reduce drásticamente, lo que, para Acutelan, refuerza la tesis de la inviabilidad del bajo coste.

Las consecuencias para el usuario y el futuro de la competencia

La resolución de este caso es crucial y tendrá un impacto directo tanto en la estructura del mercado como en el bolsillo del usuario.

Si la CNMC falla a favor de Digi, se legitimará su estrategia industrial. El resultado más probable es que se afiance el ultra bajo coste, obligando al resto de grandes operadores a continuar la guerra de precios, algo que beneficia directamente al consumidor final con tarifas más baratas y mejores prestaciones. Sin embargo, a largo plazo, la menor competencia podría traducirse en un riesgo para la innovación y la calidad en las zonas menos rentables.

Si la CNMC determina que hay precios predatorios, Digi se vería obligada a modificar su política de precios, lo que podría suponer una subida de tarifas o, al menos, un freno en las ofertas. Esto daría un respiro a los operadores locales y mantendría un ecosistema de competencia más diverso, pero podría encarecer las ofertas al consumidor.

El reto de Digi para demostrar la viabilidad de sus 10 euros con 500 Mbps, es demostrar que su modelo de negocio es el que marca la diferencia, y no una estrategia temporal de pérdidas para ganar cuota. La batalla será previsiblemente larga y compleja, pero su desenlace podría redefinir el panorama de las telecomunicaciones en España para los próximos años. El precio del 'low cost' nunca estuvo tan alto.

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