En cuestión de monetizar el espacio, no hay ninguna empresa que lo haga tan bien como Starlink. Elon Musk supo adelantarse a la competencia con las lanzadoras de SpaceX y el Internet satelital en órbita LEO. Ha sido la primera empresa en comercializar una conexión casi ubicua en todo el mundo. Y quiere ser pionera en un proyecto casi de ciencia ficción: llevar los servidores de IA al espacio.
Internet, telefonía... Y ahora centros de datos. SpaceX busca monopolizar todas las posibilidades que el espacio ofrece a una empresa privada. Poner en órbita el equipo de otro fue el primer paso, el segundo debía ser un programa satelital propio. Una vez cubiertas las conexiones satelitales y móviles, ahora toca abaratar los procesos internos desde la órbita terrestre.
El volumen de procesamiento que necesitan las empresas de Elon Musk es gigantesco. Con el nuevo proyecto que SpaceX ha enviado a la FCC estadounidense, la compañía pretende mover los centros de datos al espacio. Con una petición redondeada en un millón de satélites, Starlink podría vivir una superpoblación.
Imágenes de Starlink y SpaceX
El espacio ofrece las condiciones ideales. Sacar los centros de datos de la Tierra y subirlos al espacio parece una idea peregrina hasta que se revelan las ventajas. Sobre el papel, estas serían:
- Energía ilimitada y sin interrupciones. Al tener como fuente al sol, y no hacer frente a fenómenos atmosféricos, los satélites de Starlink son autosuficientes. Esto es vital para un centro de datos.
- Mayor facilidad para la refrigeración. El exceso de temperatura que generan los procesadores puede irradiarse de manera pasiva. No hace falta ni aire ni agua, como ocurre en la Tierra.
- Menor latencia gracias al vacío. La luz es mucho más rápida viajando en el espacio que por la fibra óptica: la interconexión de todos los satélites es más rápida y sencilla en el espacio.
Son ventajas claras, pero no por ello dejan de existir los inconvenientes. Muy grandes. Por ejemplo, los satélites orbitando son casi imposibles de reparar y de actualizar: una vez obsoletos, su único destino es arder en la reentrada terrestre. También son más delicados: las tormentas solares y la basura espacial pueden hacerles un daño irreparable.
Quieren lanzar hasta un millón; ahora tienen 9.357. Este es el número de satélites que Starlink tiene orbitando la Tierra (a fecha de diciembre de 2025). SpaceX posee autorización de la FCC para lanzar 15.000 más, todos relacionados con las comunicaciones. Aparte de seguir ampliando esta constelación satelital, llevar el procesamiento de datos al espacio permitiría a SpaceX abaratar aún más la comercialización de Starlink.
Con centros de datos en el espacio, que se comunican directamente con los satélites de comunicaciones, Starlink podría conseguir una infraestructura global y casi autónoma con la que ofrecer conexión en todo el globo. De paso, también favorecería el abaratamiento de xAI, la empresa hermana de Inteligencia Artificial. Todos ganan, menos el planeta.
Exceso de satélites. Si la constelación actual de Starlink ya provoca serios problemas ambientales, elevar el número hasta un hipotético millón se antoja exagerado. No solo por la propia Starlink, también por el resto de empresas que se mantienen en la competencia. Amazon Leo (antes llamado Project Kuiper), SpaceSail, IRIS²... El caos a 500 km de la superficie terrestre empieza a materializarse.
Imagen de portada | SpaceX
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