“Envía POLITONO al XXXX”, así era el negocio de personalizar el móvil antes de la era smartphone
Móvil y sociedad

“Envía POLITONO al XXXX”, así era el negocio de personalizar el móvil antes de la era smartphone

Sentaos en torno a la hoguera, niños, pues os voy a contar algo que pasó hace ya muchos años, décadas, y que tiene que ver con los primeros móviles que llegaron al mercado. Esos móviles no eran capaces de reproducir archivos de sonido como los conocemos hoy. La capacidad para reproducir MP3 estaba muy lejos en el futuro y lo que teníamos era la posibilidad de reproducir archivos MIDI. Así que algunos pensaron, ¿y si los creamos y los vendemos a los usuarios? Así nacieron los politonos.

En algunos móviles se podían componer, no obstante, había sitios en el Internet primigenio que ocultaban los códigos que, tras ser introducidos en los constructores de archivos MIDI del teléfono, producían canciones reconocibles. Pero sólo el hecho de permitir pagar por obtener archivos ya creados, y así convertirlos en tonos de llamada para los móviles, supuso un gigantesco negocio que se prolongó durante años.

Envía 'TONO PACIFICADOR' al 1234

Piropo

Habilitados como números premium para enviar mensajes SMS, muchos servicios comenzaron a ofrecer la descarga (previo pago) de canciones primitivas en forma de politonos. Estaban destinadas a convertirse en el tono de llamada de nuestro móvil pero también podían reproducirse de forma independiente, aunque la mayoría no llegaban a estar completas pues su función no era ésa.

La "culpa" de los politonos hay que echársela a Vesa-Matti Paananen, un informático nacido en Finlandia que en 1997 decidió que era hora de que los Nokia dejasen de tener todos el mismo tono de llamada, y desarrolló la primera app para crear politonos de la historia, al menos la primera que se conoce. Dicha app permitía crear archivos de 160 bytes, los permitidos entonces por Nokia, que al ser reproducidos hacían que el teléfono emitiese pitidos en diferentes notas. La app, Harmonium, ya ha pasado a la historia.

Descubrir que los Nokia eran capaces de reproducir otros tonos aparte de los programados provocó una explosión en el mercado. Millones de usuarios en todo el mundo buscaban dichos tonos y fue ahí cuando empezó a usarse la web para albergar melodías para todos los gustos y modelos de teléfono.

La fiebre fue tal que la televisión se llenó de anuncios que prometían distintos politonos en función del texto que incluyéramos en el SMS, y los ingresos obtenidos por las compañías responsables fueron increíblemente amplios. Podemos remontarnos al año 2009, por ejemplo, y consultar los datos del anuario SGAE para comprobar que los politonos supusieron el 40% de los ingresos de toda la música digital vendida en España en aquel año. Y que esos ingresos supusieron 700 millones de euros. Ojo al dato.

Los operadores también querían ir a la fiesta

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12 años después de su nacimiento, los politonos casi lideraban los ingresos de la música digital en nuestro país, una fecha en la que dichos politonos habían evolucionado de forma sensible. Ya no hablábamos de archivos MIDI como tal, que se limitaban a reproducir notas sueltas con pitidos que sonaban ya entonces a música jurásica, sino incluso de archivos WAV o MP3. Pequeñas piezas que se descargaban al teléfono y en las que Francia iba ganando. El 'Ella Ella L'a' de Kate Ryan fue el politono más descargado de aquel año, de 2009.

Es cierto que los propios operadores tenían sus sistemas para permitirnos descargar politonos al teléfono previo pago, como ocurría con el e-Mocion de Movistar, pero eran compañías de terceros las que se llevaban el gato al agua. Movilisto y Club Zed lideraban el mercado en ingresos, ofreciendo pequeños trozos de canciones de la gran mayoría de éxitos del mercado. MyAlert tampoco estaba muy alejado de ellos.

En su cénit, justo antes de que la Comisión Europea pusiese orden, los servicios de politonos facturaban en España 700 millones de euros al año

Tanto evolucionó el mundo de los politonos que algunas compañías comenzaron a ofrecer tonos personalizados. Podíamos descargar a nuestro teléfono sonidos en los que diferentes personajes decían nuestros nombres o decían frases divertidas. Era la época en la que los teléfonos se personalizaban hasta el extremo, también con carcasas exteriores que cambiaban la apariencia completa del terminal, incluyendo el teclado. La música, claro está, también podía ser única y algunas compañías supieron verlo a tiempo.

Con el tiempo, el negocio de los politonos fue perdiendo fuelle. Las descargas bajaban mientras triunfaba el mensaje del Rey Emérito Juan Carlos I mandando callar a Hugo Chávez. Las compañías que ofrecían politonos empezaron entonces a diversificar en busca de mantener los ingresos y fue cuando surgieron apps fraudulentas que prometían poder desnudar a la gente usando rayos X, o apps que ponían la pantalla del móvil en blanco, elevando al máximo el brillo, para usarlos como linterna. Todo ello, claro está, previo pago.

La evolución mató a la estrella de los politonos

Pero el avance de los móviles, sus sistemas operativos y sus opciones de conectividad acabaron por matar a estos servicios de politonos que hasta entonces habían reinado en la personalización de nuestros móviles. Llegó la opción de enviar archivos de audio a través del Bluetooth, pudiendo intercambiar tonos con amigos, o simplemente cargar al teléfono archivos MP3 editados por uno mismo. O incluso completos. Canciones que podían sonar de principio a fin cuando nos llamaban.

Descargar música se volvió tan fácil que los servicios de politonos, simplemente, se extinguieron

En torno al año 2009, el negocio de los politonos acabó desapareciendo. La Comisión Europea había investigado estos sitios web de descarga de politonos y había determinado que incumplían la normativa sobre protección de los consumidores. Principalmente porque muchos de estos servicios suscribían a los usuarios a servicios premium de los que después era realmente complicado darse de baja. La FACUA también puso su granito de arena con otro estudio en dicho año.

Hoy los politonos son historia. O casi, en algunos países de África no hace mucho eran un gran negocio. Las apps gratuitas para colocar músicas personalizadas a nuestros móviles invaden las tiendas de apps, algunas con mejor reputación que otras, y colocar nuestra música preferida al teléfono es algo ya realmente sencillo. En su momento no lo era, y muchos aprovecharon para hacer negocio con ello. Pero aquello se acabó. Historia de la telefonía móvil.

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