Uno de mis propósitos para este año es usar menos el móvil. Curiosamente, es un deseo compartido con muchos de mis amigos, que poco a poco van abandonando las redes sociales y reduciendo las apps de sus teléfonos porque se ven incapaces de controlar de otra manera el tiempo que pasan frente a una pantalla.
Y aunque de forma nativa nuestros móviles ya traen herramientas de bienestar digital precisamente enfocadas a esto, en la práctica no es tan sencillo. En mi caso, busco alternativas “en la vida real” y mantengo el teléfono guardado para no tenerlo a la vista mientras hago esas otras actividades: cosas tan sencillas como leer, pasear o jugar a un juego de mesa las interrumpimos continuamente por mirar el teléfono.
Los juegos para desconectar que nos piden usar el móvil
El Ministerio de Educación reconoce los múltiples beneficios que los juegos tienen a la hora de contribuir al desarrollo de los más pequeños, pero también los adultos podemos aprovechar sus ventajas.
Personalmente, me encantan los juegos de mesa para usar en compañía, pero también aquellos tipo puzle o construcción con los que puedo jugar sola. Los Reyes Magos me conocen muy bien y, también para contribuir a mi deseo de encontrar mis espacios y momentos sin el móvil, me regalaron un juego de piezas diferente al típico Lego que suele caer cada año.
Esta vez, apostaron por un par de sets de Plus Plus, una marca danesa para desarrollar la creatividad y que permite jugar de forma libre o guiada, realizando construcciones en 2D y en 3D. Estos paquetes de piezas de múltiples colores vienen sin instrucciones: si quieres construir una figura concreta, tendrás que descargarte una app.
Cita: “Recurro a un juego físico para desconectar de las pantallas, pero tengo que usar una pantalla si quiero sacarle todo su partido. Me parece irónico”.
En este punto, esto me ha chocado un poco. Recurro a un juego físico para desconectar de las pantallas, pero tengo que usar una pantalla si quiero sacarle todo su partido. Me parece irónico.
Una relación de dependencia
Hoy en día, dependemos del móvil para casi todo. Incluso en aquellas esferas que traspasan la barrera de lo virtual. Mirar una receta, buscar una casa nueva, incluso arreglar la lavadora.
El sector juguetero está muy condicionado por la adicción a los teléfonos móviles y a la tecnología en general. Y ya no solo hablo de este caso concreto que me ha ocurrido a mí: basta con echar un vistazo a las nuevas propuestas de juguetes y muchas de ellas incluyen elementos como pantallas, aplicaciones de móvil para ampliar sus horizontes e, incluso, inteligencia artificial. Tambiénjuegos de mesa que no son juegos de mesa e incluso el hecho de que Lego haya reinventado sus ladrillos con sensores, luces y sonidos.
Y mientras añadidos como la IA generativa se ha convertido en un negocio millonario para la industria juguetera, los expertos tienen claro algunos casos son para salir corriendo y no mirar atrás.
Qué podemos hacer
No hay que demonizar el móvil ni la tecnología, solo aprender a usarlos bien y a tener una relación sana con estos dispositivos. El punto de encontrarnos con un juguete que requiere de una app para desbloquear todas sus posibilidades puede ser contraproducente, pero todavía tenemos algo que podemos hacer.
El primer punto es valorar qué nos ofrece la app. Si solo es un contenido extra, pero podemos podemos jugar sin ella, tal vez no merece la pena instalarla.
El segundo punto es revisar los permisos que nos piden y si debemos dar algún dato personal. En el ejemplo de Plus Plus, puedes elegir registrarte o usar la app como invitado, además de revocar todos los permisos. La tengo configurada sin cuenta y sin acceso a la ubicación, cámara, micrófono ni notificaciones.
Por último, para evitar distracciones, siempre que sea posible puedes poner el móvil en ‘No molestar’ para que no te interrumpan notificaciones y solo entren llamadas importantes que tengas en la lista de excluidos.
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