Ya no compro fundas de cinco euros: ahora me las fabrico yo

Ya no compro fundas de cinco euros: ahora me las fabrico yo
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Tras adquirir una impresora 3D han sido muchos los objetos inútiles que he ido creando para ver cómo quedaban. Pero no todo iba a ser inútil, tocaba buscar objetos con los que pudiese rentabilizar la compra. Como las fundas de móvil: he dejado de comprarlas porque ahora me las fabrico yo. Literal.

Tener una impresora 3D en casa parece una excentricidad más que algo práctico. Y me sería difícil rebatirlo: la enorme colección de muñecos, cachivaches y utensilios absurdos que he ido descargando de Internet para después imprimirlos es amplia. Mucho. Desde un masajeador de cabeza (en serio) a muñecos de Android: la sensación de tocar un objeto salido de la nada es casi mágica, resulta impactante. Pero no todo iba a ser inútil, que una impresora 3D puede ahorrar mucho dinero. Tocaba comprobarlo.

¿Que el móvil de análisis viene sin funda? Sin problema

Fundas Impresora
Funda comprada (izquierda) frente a fundas impresas

Analizar varios móviles cada mes tiene muchas satisfacciones, en especial si te enamora la tecnología. Ahora bien, posee sus inconvenientes más allá de la lucha con los plazos de entrega: dado que los móviles en cesión acostumbran a venir sin funda, cualquier descuido puede acabar con una pantalla rota, por ejemplo. Y nadie quiere devolver un móvil estropeado.

En mi casa llevábamos varios años valorando la compra de una impresora 3D. Nunca nos decidimos a dar el paso porque nos parecía difícil aprovechar la inversión: por más que permitan solucionar gran parte de los problemas domésticos mediante la fabricación de casi cualquier pieza estropeada, encontrar los planos concretos de las piezas no siempre resulta factible. Aun así, teníamos un as bajo la manga: mi mujer trabaja como proyectista 3D.

Gracias a sus años de práctica diseñando por ordenador mediante los programas punteros en CAD, pensamos que podría dibujar aquellos productos que nos hiciesen falta para después imprimirlos. Con esa idea en mente nos decidimos: seríamos autosuficientes en chuminadas de plástico.

Fundas Impresora
Carcasa personalizada en pleno proceso de impresión

Comprar una impresora 3D no resulta sencillo dada la enorme cantidad de modelos que hay en el mercado. Por suerte son un tipo de aparato que ha visto reducido de manera notable su precio: existen impresoras que, por poco más de 150 euros, hacen muy buen trabajo. Nosotros subimos el presupuesto para adquirir un modelo que, según los especialistas, ofrecía muy buena relación calidad/precio: la Artillery Sidewinder X1. Bajo nuestra experiencia, resulta muy recomendable.

Imprimir todo tipo de chuminadas es una tentación a la que resulta imposible resistirse. La prueba de fuego viene cuando las piezas impresas realmente aportan utilidad

Como todo aquel que adquiere una impresora 3D, nosotros también nos dejamos seducir por la ingente cantidad de modelos 3D que hay en Internet para imprimir. Pero buscábamos algo de mayor utilidad y a lo que pudiésemos sacar provecho. Así que, después de arreglar un robot de cocina que teníamos roto (la rueda dentada de arrastre se estropeó y no existe recambio), se me ocurrió crear nuestras propias fundas de móvil. De esta manera tendría una funda con la que proteger cualquier teléfono, fuese mío o de análisis. La idea parecía buena.

Fundas de plástico, sí, pero personalizadas

Fundas Impresora
Proceso de impresión vertical con árbol de soporte

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de 'Se compra un móvil de mil euros y luego le pone una funda de cinco'. Es lo típico: con tal de que proteja lo mínimo ya es suficiente, incluso aunque debajo de la funda haya un teléfono que valga un sueldo. Fabricadas normalmente en plástico, y con lo básico para resguardar al teléfono, la mayor parte de las fundas podrían imprimirse fácilmente en casa. Puedo dar fe de ello.

Mi primera experiencia fue con mi Samsung Galaxy Note 20 Ultra. Habitualmente lleva una funda de alcántara que facilita mucho el agarre (agarrarlo sin funda es casi como pescar truchas con las manos), pero buscaba algo más básico y que pudiese imprimir fácilmente con los filamentos que había adquirido para las primeras pruebas. Me decanté por una funda de Thingiverse diseñada por hjgdgtfvdt.

Los resultados fueron francamente buenos: tras varias horas de impresión conseguí una carcasa que no sólo parecía comprada, también se ajustaba perfectamente al teléfono. Ligera, más que suficiente para el día a día y con la opción de hacerla en varios colores por si quería combinarla con mi 'outfit' diario (mentira, no me quito el pijama). Ahora tocaba ir un paso más allá.

Mi mujer se puso a diseñar una funda para el Samsung Galaxy S21 de cero. Tomó el calibre para trasladar las medidas a la pantalla del ordenador, creó el logotipo de Xataka en 3D para después aprovecharlo con cualquier otro objeto y completó el modelo que serviría como base para el resto de teléfonos: sólo hay que adaptar la base a las nuevas medidas para tener una funda impresa en unas horas. Se acabó gastarse cinco euros en cada carcasa, por fin rentabilizábamos la impresora 3D.

Sí, es sarcasmo.

Muchas fundas hay que imprimir para rentabilizar una impresora

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Imprimir en 3D es sencillo; que el acabado final sea el adecuado no (el hueco de las letras desapareció junto con el soporte)

Para sacarle rentabilidad a una impresora 3D no basta con el ahorro en fundas, he podido comprobarlo. En términos de material sí sale a cuenta (con una bobina de un kilo, que cuesta unos veinte euros, salen unas sesenta fundas), pero a dicho coste hay que sumarle la electricidad, el tiempo de creación e impresión, lo que se tarda en pulir las piezas ya impresas (puede ser verdaderamente complicado) y, si se busca un acabado más profesional, también hay que pintar el resultado. Eso sí, no seré yo quien niegue la diversión que ofrece el mundo de la impresión en 3D: si te gusta la tecnología te flipará ese mundo.

Con las fundas impresas me ahorro tener desprotegidos los móviles pendientes de analizar, también puedo personalizar mis propias carcasas con nombres, dibujos, acabados y, en definitiva, todo cuanto se me ocurra. Si puedes imaginarlo puedes crearlo. Y los resultados son mucho más sólidos de lo que parecen.

Si tienes un Samsung Galaxy Note 20 Ultra, y quieres imprimir la carcasa que modificamos con el logotipo de Xataka (adaptada de hjgdgtfvdt), puedes descargar el STL desde este enlace.

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