"Usar la app 16 horas al día no es adicción": el CEO de Instagram reabre el debate sobre la salud digital con una comparación peligrosa

  • Adam Mosseri defiende ante un tribunal que el uso excesivo de redes sociales es "problemático" pero no una adicción clínica

  • Equiparar el scroll infinito con un maratón de Netflix ignora los mecanismos de la dopamina y la fragmentación de la atención

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Pepu Ricca

Editor

En un juicio sobre el impacto psicológico de las plataformas en menores, el director de Instagram, Adam Mosseri, ha soltado una respuesta incendiaria. Según desvelan medios como BBC o Neowin, el ejecutivo ha argumentado que pasar 16 horas al día en la red social de las fotos no es necesariamente una adicción, sino un "uso problemático", siempre que el usuario perciba valor en ello.

Para justificarlo, ha usado una curiosa analogía: "Me he sentido adicto a una serie de Netflix cuando la he visto hasta tarde, pero no creo que sea lo mismo que una adicción clínica". Sin embargo, la ciencia sugiere que la diferencia entre una serie y un feed infinito es más profunda que la semántica.

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Un matiz. La defensa de Mosseri se basa en diferenciar el hábito intenso de la patología médica. Sin embargo, ignora cómo funciona el diseño de su propia app. A diferencia de una película, el scroll infinito activa nuestro circuito interno de recompensa buscando microdosis de dopamina impredecibles.

Mientras que en Netflix el consumo sería pasivo, en Instagram la interacción es activa y fragmentada. Estudios más recientes señalan, de hecho, que el problema real no es el tiempo total sino la interrupción constante y la frecuencia de desbloqueos. Es algo que impide la consolidación de nuestras memoria y agota la capacidad cognitiva.

Las matemáticas no cuadran. Más allá de la definición clínica, el argumento del directivo choca con la realidad. Un día tiene 24 horas; si dedicamos 16 a una pantalla, quedan ocho para dormir, comer y vivir. Y sabemos que dormir con el móvil cerca o usarlo antes de ir a la cama tiene riesgos por la supresión de melatonina y la alteración de los ciclos de sueño. Defender que un uso que canibaliza el 100% del tiempo de vigilia no es una "adicción", es cuanto menos arriesgado desde el punto de vista de nuestro bienestar.

Qué dicen los usuarios. La mejor prueba de que la visión del CEO no encaja con la sensación global de los usuarios es la tendencia social. Si fuera solo un uso problemático, no veríamos el auge de iniciativas como los Clubes Offline que se dan en ciudades como Madrid o Valencia, donde la gente paga por estar en silencio sin pantallas.

Aparte de esa iniciativa más radical, conocemos que incluso algunos jóvenes están optando por cambiar sus smartphones por dumbphones (teléfonos tontos) para recuperar cierta autonomía. La gente es adicta en cierta manera al móvil, sí, pero también hay una reseñable búsqueda de herramientas para frenar un impulso que no es tan fácil de parar.

Y qué podemos hacer. Independientemente de la etiqueta que quiera ponerle Mosseri, si sientes que el móvil te resta más de lo que te aporta, la solución no siempre tiene que ser drástica. No hace falta tirar el smartphone a la basura; a veces con cambiar de rutina sirve, como dejar el móvil fuera del dormitorio o unirte a retos de desconexión como el «OFF February» pueden devolverte la sensación de control.

Porque aunque para el CEO de Instagram 16 horas puedan ser "valor", para tu cerebro son 16 horas de agotamiento. Es importante tenerlo en cuenta.

Imagen de portada | Composición con imágenes de Wikimedia Commons y Brett Jordan para Unsplash

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