El Parlamento Europeo apaga la IA en sus dispositivos. El problema no es ChatGPT, sino las propias funciones del sistema

  • La institución ha deshabilitado las funciones de IA integradas en las tablets y teléfonos corporativos

  • Los errores humanos de altos cargos justifican este blindaje digital

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Pepu Ricca

Editor

El Parlamento Europeo ha decidido cortar por lo sano: en un movimiento que adelantaron los medios este lunes, la institución ha enviado una directiva a legisladores y personal para anunciar la desactivación remota de las funciones de IA integradas en los dispositivos corporativos.

No se trata de una decisión fruto del miedo a la tecnología, sino a una evaluación técnica de su departamento de TI: no pueden garantizar la seguridad de los datos. El problema es que estas herramientas usan servicios en la nube para ejecutar tareas que el dispositivo no puede hacer localmente. Y esto implica el posible envío de información sensible a servidores externos.

Asistente Virtual IA

No es una app, sino el sistema operativo. Es importante entender la diferencia: no se ha prohibido instalar una app concreta como ChatGPT o Gemini: se han apagado las funciones que vienen de serie en el software. Según las fuentes internas, el bloqueo afecta a herramientas como los asistentes de lectura, los generadores de resúmenes de web y los asistentes virtuales mejorados.

Estas funciones, que compañías como Google o Apple están integrando de manera profunda en sus sistemas, estarían actuando como una capa intermedia que lee lo que el político está redactando o consultando. Desactivándolas, el Parlamento Europeo intenta evitar una fuga de datos pasiva, adoptando una postura de cautela similar que ya hemos visto en países europeos como Italia cuando comenzó a regular el uso de la IA.

Factor humano. Como veníamos comentando, el temor es que el funcionario use una de estas herramientas y sin voluntad, pueda compartir información sensible. De hecho, esta preocupación se sustenta en incidentes reales que demuestran cuál es el eslabón más débil. Ahí está el ejemplo del director interino de la CISA en al administración Trump: fue cazado subiendo documentos gubernamentales sensibles a ChatGPT.

Si el jefe de ciberseguridad comete ese error, el riesgo de que un eurodiputado exponga borradores es alto. Por ello, el correo del Parlamento insta también a "evitar dar acceso amplio a los datos" en dispositivos personales, pues también pueden contener información confidencial.

Está el horno para bollos. La medida llega en un momento de máxima tensión geopolítica. Europa es consciente de que su profunda dependencia de la tecnología estadounidense, y permitir que funciones nativas del sistema envíen datos a la nube implica que esos datos salgan de la jurisdicción europea.

Es el mismo principio de precaución que llevó a Australia a prohibir DeepSeek en dispositivos gubernamentales, no solo por ser china, sino por el riesgo de su gestión de datos. En Europa, esta desconfianza ya ha motivado investigaciones contra redes como X y su IA Grok. Al viejo continente no le tiembla el pulso para cortar el acceso a determinados servicios si la privacidad está en juego.

Un difícil equilibrio. Entre seguridad y utilidad: el bloqueo actual deja a los dispositivos por detrás en comparación con los estándares actuales, aunque las herramientas más básicas como el correo o el calendario siguen operativas. Esta situación refleja la encrucijada en la que ese encuentra la UE: por un lado, prepara cambios para no quedarse atrás en lA, pero por otro, se ve obligada a vetar las herramientas  por falta de garantías.

Mientras no existan alternativas soberanas o con ciertas garantías de que el procesamiento de la IA se realiza 100% en local (on-device), los móviles y tablets de los políticos europeos seguirán operando con algunas funciones capadas.

Imagen de portada | Composición con imágenes de Laia Ros para Wikimedia Commons y  Xataka

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