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Qué hace que una aplicación nos enganche de verdad
Móvil y sociedad

Qué hace que una aplicación nos enganche de verdad

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Todos conocemos a alguien -o incluso podemos ser nosotros mismos- que pasa las horas jugando a Candy Crash o a Clash of Clans sin apenas darse cuenta del paso del tiempo. También conocemos a quien revisa su móvil infinidad de veces en busca de notificaciones de Facebook, Twitter o Instagram.

Pero no solo estas aplicaciones hacen que nos enganchemos, también algunas de citas, o las enfocadas al deporte o la salud -ésas que se sincronizan con nuestras redes sociales y nos permiten compartir cuántos kilómetros hemos corrido- hacen que estemos todo el día pendiente de ellas. Todas estas aplicaciones tienen uno o varios denominadores comunes pero, ¿qué tiene que tener una aplicación para lo que nos enganche realmente?

Simplicidad como regla básica

Una interfaz sencilla, sin apenas datos de registro (la mayoría nos conecta directamente con las redes sociales) que nos permita saber cómo utilizar la aplicación desde el primer momento que la descargamos, es crucial para que no solo nos enganche, sino que no la eliminemos al poco tiempo de haberla descargado. Una de las cosas que hacen que aplicaciones como Candy Crash nos enganche es que nos hace desconectar del día a día por lo que si tuviéramos que rompernos la cabeza para registrarnos o jugar después horas de trabajo, no hubiera tenido tanto éxito.

Una de las cosas que hacen que aplicaciones como Candy Crash nos enganche es que nos hace desconectar del día a día

Otro ejemplo de simplicidad adictiva es Tinder, ya que dentro de todo el conglomerado de aplicaciones para ligar, nos encontramos con ésta cuyo funcionamiento es tan sencillo como abrir la aplicación en la zona que estés y deslizar a izquierda y derecha sobre la pantalla. Es normal que la gente pase horas en ella viendo pasar los perfiles o que en el momento en que llegan a una zona nueva la abran para ver a quién encuentran.

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Todo en busca de la dopamina

En el caso de los juegos, además de que sean sencillos y atractivos visualmente, también engancha el hecho de que se basen en acciones repetitivas muy sencillas, seguidas de un refuerzo positivo. Según nos explica Pedro Sopelana, Doctor en Psiquiatría del Hospital Príncipe de Asturias, «este tipo de acciones mecánicas repetitivas se retroalimentan haciendo que, cada vez que ganamos o conseguimos avanzar, nuestro cerebro libere dopamina, una de las sustancias relacionadas con el placer. Por ello, buscamos una nueva descarga de dopamina volviendo a jugar una y otra vez».

Es por esto que en todos los juegos siempre vamos consiguiendo recompensas, bien sea subir de nivel o conseguir ventajas dentro del mismo que nos permitan seguir avanzando, como por ejemplo las semillas en Farmville, con las que podemos plantar más cosechas o los objetos en Pokémon Go que nos facilitan la captura de las criaturas.

Este tipo de acciones mecánicas repetitivas se retroalimentan haciendo que, cada vez que ganamos o conseguimos avanzar, nuestro cerebro libere dopamina

En el caso concreto de Candy Crash y otros juegos similares hablamos de la necesidad del cerebro humano por completar patrones. Es algo que desde niños hacemos -como estos juegos de los niños de pasar figuras geométricas por el agujero correspondiente- y que nos produce satisfacción.

De este tipo de conductas beben juegos clásicos de éxito como el Tetris o el solitario, y es por ello que a día de hoy las desarrolladoras de aplicaciones sigan teniendo en cuenta este tipo de procesos psicológicos para crear aplicaciones que enganchan. Y funciona, vaya si funciona.

Lo más importante: el reconocimiento social

Vamos al punto más importante para hablar del éxito de una aplicación. Este punto es el nexo de unión entre casi todas las aplicaciones que más enganchan. Si no pensad por un momento en una sola aplicación exitosa que no permita compartir los logros o resultados en las redes sociales. Serán muy pocas o quizás ninguna.

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Las aplicaciones que monitorizan nuestras horas de entrenamiento como Runtastic o las de control de peso y calorías como MyFitnessPal nos recuerdan a cada logro que podemos compartirlo en nuestras redes sociales. Siempre hay alguien en tu timeline que ha compartido cuántos kilómetros ha corrido y quizás no sea algo que haga conscientemente, sino que busca en ello el reconocimiento social a su esfuerzo.

En el caso de juegos de éxito como Clash Royale (que sigue implacable en el número uno de aplicaciones que más ingresan) encontramos que los ránkings y las puntuaciones son públicos, esto fomenta la competitividad, por lo que los jugadores, en aras de alcanzar los mejores puestos para alimentar su ego social, dedican muchas horas de su tiempo y en muchas ocasiones, dinero.

Siempre hay alguien en tu timeline que ha compartido cuántos kilómetros ha corrido

Claramente, el reconocimiento social es la base de las redes sociales por lo que sus aplicaciones también nos enganchan por esa parte. Compartir todo lo que hacemos en cada momento o mantener una comunidad activa con un feedback constante, requiere que pasemos tiempo en la aplicación de Facebook o Instagram y que estemos pendientes de las notificaciones, otra de las cosas que nos mantiene enganchados, pues cuando menos te lo esperas la app te recuerda que tienes algo que consultar en ella.

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No todos los desarrolladores dan con estos puntos clave

Los ejemplos que hemos visto anteriormente no son la norma, ya que no todos los desarrolladores dan con los puntos clave a la hora de diseñar una app de éxito. En la mayoría de las descargas las aplicaciones no consiguen engancharnos y son eliminadas tras un breve período de tiempo. Concretamente, el 80% de las aplicaciones son eliminadas durante los tres días posteriores a su descarga según indica un analista de Silicon Valley.

El 80% de las aplicaciones que descargamos son eliminadas durante los tres primeros días

La mayoría de las veces son aplicaciones que descargamos para una necesidad puntual como pedir un taxi, comida rápida o consultar si nos ha tocado la lotería de Navidad, por lo que una vez que le hemos dado el uso que necesitamos nos deshacemos de ella. En el caso de apps potencialmente adictivas como los juegos, el motivo principal de eliminación suele ser su mala calidad, con diseños poco optimizados o llenos de bugs. A veces también descargamos juegos o apps muy prometedoras o de moda que se anuncian en las redes sociales pero que nos acaban decepcionando a los pocos minutos de comenzar con ellas.

En conclusión, no todas las aplicaciones reúnen los requisitos para engancharnos a rasgos generales y es más, es posible que mucha gente disfrute con aplicaciones que quizás a muy pocos le gusten. Y a vosotros, ¿qué aplicación os tiene u os ha tenido enganchados alguna vez?

En Xataka Móvil | ¿Qué necesita una aplicación para desbancar al dominante?

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