El mercado de la telefonía móvil en China se ha convertido en una anomalía de tres sistemas operativos que conviven, además de en el laboratorio geopolítico más crudo. Tras años sufriendo los embates de las sanciones estadounidenses, el gigante de Shenzhen ha logrado lo que parecía casi imposible: resucitar desde sus cenizas y reclamar su país.
Al cierre del año pasado, un empate técnico dejaba a Huawei de nuevo como líder general, superando por apenas dos décimas a Apple. Sin embargo, esta foto fija esconde algo más que una contienda comercial: los usuarios están decidiendo entre la soberanía nacional o el estatus de la manzana mordida. Los de Cupertino han dado un puñetazo sobre la mesa con sus últimos iPhone y, sorprendentemente, han barrido en el segmento premium.
Un móvil del gigante chino corriendo HarmonyOS 6. Imagen: Huawei
El espejismo del volumen. Si miramos la cuota global, Huawei ha ganado la batalla del volumen, pero Apple domina donde hay mucho margen de beneficio: la gama alta premium, es decir, lo más caro de lo más caro. Durante 2025, el fabricante del iPhone acaparó un abrumador 73,5% del mercado de más de 8.000 yuanes, dejando a Huawei con un pequeño 20,2%.
La "trampa" de Apple se ha cimentado en dos pilares: una agresiva estrategia de descuentos y subsidios que lleva años atizando el mercado chino y no menos importante, una jugada maestra de psicología del color. El espectacular repunte del 38% en los ingresos de Apple durante el último trimestre de 2025 se debe al fenómeno viral del iPhone 17 Pro — por su color «Cosmic Orange»— y a un modelo base que ha vendido muy bien.
Una resurrección forzada. Nos referimos a la de Huawei, que acometió una remontada que no es menos épica. Tras superar a Apple por primera vez en casi cuatro años a mediados de 2024 y consolidarse como el número uno incontestable en envíos durante 2025, la base de su éxito reside en una estrategia de autosuficiencia auspiciada por su propia nación.
Incluso personajes del sector como el CEO de Intel han advertido de algo evidente: el bloqueo de EEUU logró el efecto contrario. Es decir, obligar a Huawei a reclutar una élite de ingenieros que están reconstruyendo las capacidades en la manufacturación de semiconductores que antes faltaban. Gracias a su socio SMIC, ingentes cantidades de dinero y las máquinas antiguas con las que todavía cuentan, han roto barreras con chips como el Kirin 9030 (equivalente a 5 nm). Sin contar su reciente ecosistema al más puro estilo Apple.
Mercado de tres. Como veníamos comentando, Huawei ha construido un ecosistema que poco a poco se ha vuelto más amplio: de móviles y tablets, a ordenadores portátiles, e incluso en coches eléctricos. Su sistema operativo, HarmonyOS (apodado 'Next' como el momento en el que se independizó de Android), ha logrado una adopción brutal y que actualiza con una rapidez pasmosa.
Además, su variante Open Source funciona ya en 1.200 millones de dispositivos conectados. Desde medidores industriales hasta un aire acondicionado que integra un chip de la propia HiSilicon. Huawei ya no solo vende teléfonos: compite por ser el sistema nervioso que controle toda la industria de su país. Ahora en China conviven Android, HarmonyOS y el ecosistema de Apple.
La independencia tiene un precio. Y es que mantener este pulso tiene un coste muy alto. En el arranque del nuevo año, Apple ha crecido un 8% mientras el mercado se derrumba con una Huawei cuyas ventas cayeron un 27% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto ha obligado a la marca china a inflar las tasaciones de móviles antiguos (trade-in) y aumentar subsidios para apelar al patriotismo sin perder usuarios.
Se trata de un esfuerzo que ya pasó factura financiera: aunque en 2024 dispararon sus ingresos en apenas nueve meses, sus beneficios menguaron casi un 14% por la inversión necesaria para sostener todo este entramado tecnológico.
El cuello de botella asoma. Precisamente la mayor amenaza para el futuro de Huawei no es Apple, sino el techo técnico de sus proveedores. SMIC, socio principal de Huawei en China, ha reportado recientemente una tasa de uso asfixiante del 93,5% en sus fábricas. Además, sin acceso a las máquinas EUV de la holandesa ASML, la capacidad de fabricación es más limitada (están exprimiendo herramientas antiguas para fabricar litografías más avanzadas) y la brutal demanda de chips para IA está obligando al país a priorizar ese sector por encima de la electrónica de consumo.
Esta reconfiguración amenaza con entorpecer la producción, algo que se suma a la incógnita de hasta dónde podrán llegar con esas herramientas. Encuentren vías alternativas en la misma tecnología o en una propia, en los chips no binarios, o la litografía NIL, todas son apuestas de futuro que no auguran un avance significativo para los próximos lanzamientos como los Pura 90. Veremos si estos consiguen darle la vuelta a la tortilla y rivalizar con Apple en el segmento más premium.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Apple e Iván Linares para Xataka Móvil
En Xataka Móvil | China no llegó a su objetivo del 70% en chips para 2025. Sin embargo, ha conseguido algo más importante: dejar de necesitar a EEUU
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