El ocio nocturno quiere prohibir el móvil: estamos dejando de interactuar tanto que ya se plantean discotecas "phone-free"

  • Cada vez más discotecas adoptan políticas "Phone-Free"

  • Es una respuesta al "postureo" y la ansiedad digital

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Pepu Ricca

Editor

El móvil es algo así como un tercer brazo en nuestra vida social, hasta el punto de que caminar mirándolo ya se considera un peligro físico. Lo usamos para pagar, para ligar, y más frecuentemente para documentar que "hemos estado allí". Sin embargo, una tendencia creciente en el ocio nocturno está empezando a ponerle freno a esto último: desde templos del techno en Berlín hasta clubes icónicos de Ibiza, el requisito empieza a ser claro: si quieres entrar, el teléfono se queda fuera.

No es una prohibición tecnológica per se, es un intento de recuperar la espontaneidad perdida entre stories, flashes y scrolls infinitos.

Cómo funciona una discoteca "Phone-Free". La mayoría de locales, como el legendario Pikes Ibiza o las fiestas Disco Marisco en El Molino de Barcelona, están optando por una solución intermedia: al entrar, el personal coloca una pegatina sobre las cámaras del móvil. Permiten usarlo para enviar un WhatsApp de emergencia o pedir un Uber a la salida, pero no para grabar. Si te pillan quitando la pegatina o intentando hacer una foto, te invitan amablemente a irte.

La tecnología del bloqueo. Mientras que las pegatinas confían en la buena fe del asistente, otros recintos están importando una solución más drástica del mundo de los conciertos: las fundas Yondr

Funda Yondr

Son estuches de neopreno que se bloquear magnéticamente al entrar al recinto y solo se pueden abrir en zonas específicas a la salida. Artistas como Bob Dylan o Jack White han sido algunos de los artistas más sonados en implementarlas. Igual en un tiempo hablamos de que el ocio nocturno empiece a ver este sistema como la única vía para garantizar la desconexión.

Cringe y el miedo a ser viral. Detrás de esta medida hay un factor psicológico bastante potente. Algunos jóvenes de la Gen Z sienten vergüenza o inseguridad a la hora de bailar en público por temor a ser juzgados en redes. Saber que nadie graba, genera un espacio seguro donde la desinhibición vuelve a ser posible.

Una tendencia social. Esta búsqueda de la desconexión "obligada" no es exclusiva de la noche; existen incluso bares en Ámsterdam donde se va a leer o jugar a juegos de mesa. Y oo estamos viendo también en celebraciones privadas. Cada vez son más comunes las invitaciones de bodas con la advertencia de "sin móviles". Aunque la realidad, eso sí, demuestra que es un acto muy difícil de cumplir.

Tanto en una boda como en una disco, el enemigo es el mismo: y no es otro que la atención fragmentada. Estudios recientes confirman que el simple hecho de desbloquear el móvil interrumpe nuestros ciclos de atención y reconfigura nuestros circuitos de recompensa, impidiendo que entremos en un estado de disfrute.

Lo odiamos, pero lo hacemos. El éxito de estas medidas revela algo evidente, y que es una contradicción social. De acuerdo a encuestas del medio citado, la mitad de los asistentes creen que los móviles arruinan la experiencia, y a la misma vez, el 55% admite usarlos para grabarse.

Es similar a lo que ocurre en las cenas, un hecho del que ya hablábamos hace una década. En aquel entonces, el 88% de las personas desaprobaban el uso del smartphone en la mesa, pero casi todos lo hacían. Las discotecas "phone-free" actúan como un regulador externo para una adicción que nos cuesta controlar.

La infantilización necesaria. Resulta irónico que las medidas que aplicamos en la noche sean un espejo de lo que ocurre por el día en los colegios. El debate sobre prohibir los móviles en las aulas (que dejó hace tiempo de ser realmente un debate) para mejorar la concentración de los alumnos ha llegado al mundo adulto. Al final, la incapacidad de autorregulación no entiende de edades: necesitamos que un tercero nos quite el dispositivo para volver a socializar "como antes".

En esencia, parece que para volver a conectar con los demás, primero tenemos que desconectar por decreto. Así somos.

Imagen de portada | Composición con imágenes de Wikimedia Commons y generada por Pepu Ricca para Xataka Movil

En Xataka Móvil | Quería desintoxicarme del móvil, así que probé un smartphone sin distracciones durante una semana. Tengo buenas y malas noticias

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