EEUU quería borrar a Huawei del mapa y ha conseguido justo lo contrario: una venganza histórica de 127.000 millones de dólares

  • Alcanza los 127.000 millones de dólares y rozan su máximo histórico

  • A pesar de recuperar el trono en volumen, Apple sigue siendo su mayor pesadilla en la gama alta

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Pepu Ricca

Editor

Lo que comenzó en 2019 como un intento de asfixia comercial diseñado en Washington ha terminado convirtiéndose en el mayor catalizador de la historia de China. Hoy mismo, SCMP ha hecho saltar la noticia: el presidente de Huawei, Liang Hua, ha anunciado que la compañía facturó en 2025 más de 880.000 millones de yuanes (unos 127.000 millones de dólares).

Esta cifra no es un número cualquiera: es el segundo mayor registro histórico del gigante chino, rozando el pico de 2020 antes de que las sanciones estadounidenses mutilaran sus operaciones globales. Lejos de desaparecer, la compañía con sede en Shenzen ha firmado su particular venganza orquestando un ecosistema autosuficiente. Ahora bien, el panorama esconde matices profundos tanto positivos como negativos para Huawei.

El sorpasso y la resistencia de Apple

Pura 80 Ultra

Los números avalan la proeza. Al cierre del año pasado, el mercado chino presenció un hito sin precedentes: el histórico duopolio de Android e iOS se rompió por completo. Huawei recuperó el trono general de su país natal con una cuota del 16,4%, superando por una ventaja milimétrica a la compañía de Cupertino.

Esta reconquista, por supuesto, no fue repentina: las semillas se plantaron cuando Huawei volvió a coronarse como número uno en ventas ya en el segundo trimestre de 2025, consolidando un año que le ha posicionado como el tercer fabricante en el segmento premium a nivel global.

No obstante, las cifras de volumen esconden una cruda realidad: a pesar del éxito patriótico de Huawei, Apple sigue reteniendo la joya de la corona. Sus iPhone 17 han acaparado un abrumador 73,5% del mercado de la gama alta más cara en China. Mientras que las firmas locales sufrían desplomes, Apple fue la única en crecer (un 8%) en el inicio del nuevo año.

Exprimir la litografía hasta la última gota

Si hay un terreno donde la venganza de Huawei es palpable, es en el hardware. El propio CEO de Intel alertó hace escasas semanas de una realidad: el bloqueo ha logrado el efecto contrario. Sin acceso a la maquinaria EUV de la holandesa ASML, Huawei y su socio SMIC están intentando de todo. De forma estable y para dar vida a sus dispsitivos (móviles, portátiles y Smart TV, principalmente) siguen aprovechando la maquinaria DUV que están exprimiendo para llegar a los 5 nm. Eso sí, con una tasa muy baja de producción. También han emprendido vías alternativas como la litografía NIL, o la grabación de obleas con plasma dirigido por láser.

Como veníamos comentando, estirar la vida útil de la maquinaria previa a los vetos, aun teniendo sus desventajas, ha dado frutos muy sorprendentes. Hasta hace poco, la firma china escondía sus procesadores por miedo a represalias, pero hoy muestra con orgullo chips como el Kirin 9020 o el más reciente Kirin 9030 que ha dado vida a los Mate 80. La osadía llega hasta el punto de haber registrado una patente basada en DUV y el multi-patterning que teóricamente les permitiría alcanzar los 2 nanómetros.

Para sostener este pulso, Huawei no ha estado sola. A través de su brazo financiero, ha invertido en más de 60 empresas locales para construir una cadena de suministro alejada de las empresas occidentales. El resultado es demoledor: casi el 60% de los componentes internos de sus últimos buques insignia ya son de origen puramente chino.

De hecho, el plan autosuficiente no acaba en los procesadores: la división HiSilicon ha lanzado la familia 'Zhuque', unos chips IC diseñados para controlar antallas OLED y sistemas táctiles con IA integrada. Unos componentes para eliminar la dependencia de países como Taiwán y Corea del Sur.

Sistema operativo independiente

Harmonyos6

Por mucha fuerza bruta que ponga en el hardware, Huawei tiene otro argumento: su software. Al reescribir su sistema operativo con kernel propio, la firma ha logrado una integración vertical envidiable que compensa sus limitaciones técnicas. La adopción es también de nivel: han logrado actualizar más del 90% de sus dispositivos a las últimas APIs de HarmonyOS en apenas meses, algo que Android con su amplio parque de firmas nunca consiguió: ya son más de 40 millones de dispositivos.

Pero el nuevo ecosistema de Huawei va más allá del bolsillo y la movilidad. La versión de código abierto, OpenHarmony, opera actualmente en 1.200 millones de dispositivos. La firma china está infiltrando su software en otras infraestructuras. Es más, los chips de HiSilicon llegan incluso a los aires acondicionados que ejecutan esta contraparte Open Source.

Esta cesión del código a la fundación OpenAtom (la que gestiona OpenHarmony) es el caballo de Troya perfecto para la geopolítica. Usando el pretexto de que no pertenece a Huawei, ha logrado colarse en mercados teóricamente hostiles como Corea del Sur. ¿Su objetivo? Ser un estándar de industria en aquel lado del mundo.

Móviles: de la innovación "tríptica" a la fotografía de altos vuelos

En el terreno del hardware de consumo, Huawei sigue empujando los límites del diseño para justificar sus precios. La prueba más evidente ha sido el lanzamiento del Huawei Mate XT, el primer triplegable del mundo, al que ya sucedió un Mate XTs como versión mejorada con batería de ánodo de silicio.

Mate 80

Sin embargo, el rincón en el tradicionalmente mandaron es el fotográfico, y desde el año pasado vuelven a hacerlo. Tras dominar las tablas con las lentes retráctiles del Pura 80 Ultra, las filtraciones apuntan a unos Pura 90 que llegarían con un inédito sistema de teleobjetivo de doble periscopio interno capaz de ofrecer diez aumentos reales.

El plan a corto plazo está trazado, pero no exento de peligros. La saturación de la demanda por la IA en China ha provocado que las fábricas locales deban priorizar chips para los servidores, algo que amenaza con cuellos de botella para los próximos Kirin. Sucede similar con las memorias. Contratiempos que pondrán a prueba su cadena de suministro.

A pesar de estos retos, los 127.000 millones de dólares demuestran una premisa irrefutable: la guerra geopolítica forzó a Huawei a fabricarlo todo desde cero, y el gigante que ha despertado es hoy mucho más peligroso, independiente y resiliente de lo que jamás fue antes de 2019.

Composición con imágenes de Trump White House Archived en Flickr e Iván Linares para Xataka Móvil

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